Posteado por: socarraoii | 13/09/2017

El mal capitán

VHF Canal 16

Socarrao II, Socarrao II. This is Cargo Star.

En el AIS aparecen 240 metros de eslora, 37 de manga y 16 nudos de velocidad. Aunque cerca, el aparato no da riesgo de colisión.

Con todo el trajín no nos da tiempo a contestar antes de que repita la llamada con el tono ya más enfurecido.

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Socarrao II, Socarrao II. This is Cargo Star.

Aquí Socarrao II. Adelante.

You are stupid. You are stupid. You are stupid.

Y así hasta once veces.

Cuando por fin suelta el micro y deja el canal libre, con voz de cordero degollado, Roser contesta.

Aquí Socarrao. Somos un velero de 35 pies y ahora mismo nos encontramos con poca capacidad de gobierno. Disculpa si te hemos molestado en algún momento.

No hay respuesta. Sólo ese crujir de fondo que se oye en la emisora a la escucha. Mientras el temporal arrecia y en el cielo, se forma un donut de nubes que no augura nada bueno.

Nos lo advirtió Eduardo de Tapana, Juan del Aldo en NZ y no sé cuántos marinos más, cuidado con los sumatras, que les dicen terribles por algo. Una vez cambie la corriente hacia el este, por ahí no pasareis.

Para explicar cómo hemos llegado a esta situación, la cual no ha sido por gusto, tenemos que remontarnos unos meses atrás y aclarar ciertos detalles. Así se entenderá mejor.

Después de dejar Borneo, ponemos rumbo a Singapur. A motor. Siempre sin viento. En nuestra ruta hacia el norte, todavía fondeamos en paradisíacas islas de Lingga y Riau, Indonesia, las que merecerían una estancia más larga. Pero no se puede ver todo. Ahora Singapur.

 

Lo que más impresiona cuando llegas en barco es la cantidad de barcos que hay en Singapur. El lugar con más tráfico marítimo del mundo. Eso sí, muy ordenadito todo. Pero se ponen los pelos de punta cuando tienes que cruzar esa autopista llena de petroleros y cargueros y remolcadores y cualquier buque que puedas imaginar. Y en medio de todo el follón, un pescador con su piragua y su línea ganándose el jornal. Nosotros todavía no disponíamos del maravilloso AIS en ese momento, así que cruzamos a la vieja usanza: corre corre que te pillan. Pero bien, está todo muy organizado.

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El barquito rojo mide 200 metros

También impresionan sus astilleros enormes donde ultiman la construcción y abastecimiento de unas gigantes plataformas petrolíferas autopropulsadas y que portan un taladro de unos 200 metros de altura o más.

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Plataforma petrolífera

Singapur es una isla totalmente cercada y patrullada las 24 horas del día. Una enorme valla, instalada dentro del mar, circunvala la isla. Un barco aduanero cada milla hace guardia. Cada domingo hay prácticas militares con sus costosos fuegos de artificio.

La modernidad es la característica de Singapur. Ellos la llaman la Europa asiática. Y en verdad es un contraste fulminante cuando vienes de Indonesia.

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Singapur de noche

Todo está impecable. Sin grafitis en las paredes. Sin chicles en el suelo. Todo perfecto. Bulevares subterráneos. Paseos de cristal adornados con fuentes de agua que en la noche cambian de colores al son de la música. Enormes edificios que soportan en sus azoteas un inmenso transatlántico desde el que se proyecta un espectáculo de luces laser y demás efectos futuristas. Todo en un ambiente decorado por azafatas que, en plena calle, te invitan a degustar los mejores postres de los locales para ayudarte a decidir. Es un país de vanguardia en toda regla.

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Ojo con el barquito que no encontró amarre.

Han encontrado un equilibrio entre espacio y población. Más del 70% de la isla es espacio verde. Por otro lado, el 97% de la población vive en la única ciudad, Singapur, en un espacio por persona de menos de 30 m2.

Es caro. Si vienes por aquí, tráete dinero. Todo es tan lujoso, al menos en apariencia, que nos sentimos un poco vagamundos con nuestras ropas curtidas por el sol. Es curioso el contraste. Hace unas semanas le regalé una vieja camiseta, que había utilizado para limpiar pintura y  barniz, a un pescador en la isla de Flores y, a pesar de los agujeros y las manchas, le pareció de lo mejor.

Nosotros estamos solamente cinco días. De hecho, el barco lo dejamos en Malasia, en Puteri Marina, justo a un puente de distancia de Singapur y mucho más barato. Lo de Puteri es verdad, se llama así.

Sin entretenernos mucho, avanzamos hacia el noroeste siguiendo la costa de Malasia (os acordáis? El país de Sandokan) a través del famoso canal de Malaca. Este estrecho paso que comunica el Pacífico con el Índico fue, no hace muchos años atrás, apenas una década, una activa zona de piratas que, escondidos entre los manglares, atacaban el intenso flujo de barcos que transita esta ruta. Afortunadamente para nosotros, la situación ha cambiado radicalmente.

Seguramente condicionados por el héroe del tigre de nuestra infancia, creíamos que Malasia nos depararía una sorpresa de paraísos naturales. Y sí, la sorpresa la tuvimos, pero no como creíamos.

Los cambios de marea no son suficientes para renovar el agua en el canal de Malaca, con lo que toda la porquería, plásticos y demás quedan atrapados por aquí de por vida. El agua chocolate, muy pocos peces y cero aves marinas.

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Port Klang, en el canal de Malaca

Los malayos lo pescan todo. Lo de pezqueñines no, gracias…. Tralará. Todo es todo. Los peces se clasifican de centímetro en centímetro y centenares de barcos pesqueros arrasan con sus redes milimétricas, que más parecen mosquiteras, estas castigadas aguas. Así de claro, no hay pez que entre en el canal de Malaca y sobreviva a las redes de pesca.

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Pesca al cerco en Malasia

En tierra lo mismo. Todo arrasado para el cultivo de la palma.

Aún después del destrozo, Malasia conserva verdaderas joyas de la naturaleza: el escaso orangután negro, el famoso tigre, la anaconda gigante y la cobra asiática, un gran número de especies de gibones y monos, espectaculares manglares, tucanes, águilas arpías y pescadoras (que utilizan los veleros como plataforma para devorar sus presas), y otro montón que seguro nos olvidamos. Desde aquí animamos a los malayos a recuperar el amor por su flora y su fauna.

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Es habitual encontrarte con ellos en la calle

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Pero bueno, casualidades de la vida. Otra vez la VHF, que capta una llamada, con un acento sospechoso. Son Dani y Sandra del velero español Piropo. Además ella vecina de Terrassa! Dos egarenses náuticos en Malasia.

Levantamos el ancla y zarpamos a su encuentro. Nos caemos bien enseguida. Sea por la necesidad de los cuatro de hablar en nuestra lengua después de tanto tiempo en países extranjeros o porqué simplemente somos unas cotorras, estamos cuatro días sin parar de hablar y, como no, arreglando el mundo y volcando unas cervecitas sin querer. Bueno, Sandra no, que está con lo del embarazo y lo lleva bien.

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Piropos y Soquis

Aprovechamos para saludarlos y felicitarlos por su vuelta al mundo y su recién paternidad. Invitaros a todos a que leáis su blog, que también está un poco atrasado y con el que estamos haciendo una regata para ver quién es más lento. Dani, estamos impacientes por leer tu relato sobre la travesía y semi naufragio en el mar Rojo.

http://www.guimaraens.org/piropo/

Seguimos rumbo al norte con la intención de buscar una marina donde sacar el barco del agua, dejar que se seque y volar a España. Al final subimos hasta Tailandia, donde nos obligan a instalar el AIS para entrar en el país. Como los precios de varadero son más caros que en la vecina Malasia, vale la pena volver a bajar a Pangkor para instalar allí al Socarrao.

Es la primera vez que volamos a España desde que zarpamos de Port Ginesta cinco años atrás. La caducidad del pasaporte es motivo de peso; y ya de paso, renovar DNI, carnet de conducir, carnet de patrón, licencia de radioaficionado, etc. etc. etc.; y por supuesto, visitar a la familia y amigos, que ya están preguntando qué tipo de capitanes somos, que hay chancletas a la deriva que van más rápido que nosotros. Estamos nerviosos de reencontrarnos con nuestras personas y lugares queridos y ver qué cambios han experimentado, ellos y nosotros, en este tiempo. Nerviosos porque todo el mundo nos acribille a preguntas. Nerviosos por cuales van a ser nuestras reacciones después de vivir tanto tiempo asalvajados.

Ya en España, pues como siempre, a tope. Venga jamón, venga carne, que pescado ya habéis comido mucho, ya está bien de omega3. Total, cinco kilos de más. Acostumbrados a plátanos y arroz, nos llevamos las reservas puestas para un año. Gracias a todos por vuestra amabilidad.

Todo nos parece muy limpio, muy iluminado, los coches nuevos, todo el mundo bien vestido. Los árboles nos parecen pequeñitos, como si fuesen de adorno comparados con los tropicales. Ya es primavera, pero para nosotros el aire es frío. La luz del sol es blanca, no amarilla. Aunque lo que más nos sorprende de todo es que muy pocos nos preguntan por nuestro viaje y todos se afanan en explicarnos qué les ha sucedido en este tiempo. Lo que para nosotros es perfecto, así no tenemos que explicar todo el rato lo mismo y los cotilleos siempre gustan.

La mejor pregunta que nos ha hecho: Así en general, resumiendo, cómo lo habéis visto? Nos van a invadir?

Vuelta a Malasia. Estamos a primeros de junio. Nuestros planes son zarpar en seguida para cruzar el Índico hasta Madagascar. Mientras estamos en España, el Socarrao queda a cargo de Jou Li para reparar un sinfín de pequeñas burbujitas, golpes y arañazos que el casco tiene justo encima de la línea de flotación. Las algas habían agarrado con fuerza y ni cortándolas una vez a la semana era suficiente, lo que era ya insoportable. Pero claro, Jou ha hecho muy poco estos dos meses. Con nuestra presión y ayuda acabamos pintando toda la obra muerta.

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El Socarrao en pleno lifting

Y ya que estamos, en los ratos muertos, nos da por mirar la base del puntal del palo mayor, ya que la puerta del mamparo central se quedaba enganchada. Desastre total. Toda la platina que hace de base, podrida. Corta la fibra que protege el puntal tanto en el mamparo como en el suelo de la ducha, apuntala el mástil para no tener que desarbolar, corta lo podrido, sanea y limpia, construye una platina para fijarlo de nuevo, instálalo, que quede bien y reconstrúyelo todo. Para los que no sabéis de barcos, sólo deciros que es un trabajo bastante complicado, no por el trabajo en si, sino por el planteamiento para ahorrar tiempo, costos y trabajo, evitando quitar el mástil y cortar el mamparo del camarote. Las posiciones para trabajar siempre horrorosas. Con las fotos os haréis una idea.

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Base del puntal completamente oxidada

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Puntal de varadero para soportar el mástil

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Saneando el puntal

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Nuevo asiento para el puntal

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Apretando los tornillos acaba de ajustarse el puntal a la cubierta

 

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Colocamos de nuevo el suelo de la ducha, el desagüe y el embellecedor del puntal. Fibrar, pintar, pulir y a navegar.

 

Con todas las complicaciones, zarpamos el 25 de agosto de Malasia. Es muy tarde. La opción más sensata sería volver al sur a Indonesia y entrar al océano Índico por Java, lo que implica 1500 millas más, todas a motor, y llegar allí para zarpar tarde también.

Coincidimos con otros dos barcos retrasados con los que llevamos dos semanas observando los partes meteorológicos. También sus equipos de tierra nos ayudan con la interpretación de la meteo desde Nueva Zelanda, Sudáfrica, Brasil. Todos coincidimos, por delante diez días de un excelente parte con vientos del sur de 10-15 nudos en todo el oeste de Sumatra. Ideal para ir por el norte de Sumatra y ahorrarnos esas millas. Con estos partes, aun sabiendo que la corriente ya ha cambiado y es hacia el este, creemos que nos da tiempo de adentrarnos bien en el océano Índico antes de que se establezcan los vientos del noroeste, que son los que deberían soplar ya para estas fechas. Cuando cambie, diez días después, podremos hacer rumbo hacia el sur-suroeste hasta encontrar los alisios del sur. Así que zarpamos a toda prisa, justo terminar las reparaciones, sin probarlas y después de 5 meses el barco en seco.

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La foto lo dice todo. El detallito de proa…

Al tercer día de dejar Malasia, acercándonos al norte de Sumatra, lo que nosotros y los demás meteorólogos no habíamos contado, es el tráfico naval. A diferencia de en el canal de Malaca, aquí no hay regulación del tráfico, lo que significa que cada barco va por donde quiere. Y hay muchos barcos, muy grandes, y van muy rápido, tanto que levantan unas olas que, llegado un punto, sumado a la corriente en contra, no podemos superar y nos vemos obligados a acercarnos a la isla de We donde la corriente, según avisa la carta, puede llegar a los 6 nudos en contra, aunque afortunadamente no es el caso. Nos cuesta casi dos días y mucho gasoil superar estos obstáculos y avanzar 50 millas.

El día amanece a la vez que entramos en el océano Índico y lo hace soleado, radiante. A las 10 de la mañana empieza a soplar el pronosticado sur, suave, de 10 nudos, fresquito. Unos delfines con la panza rosada juegan alrededor del barco. Eso es bueno, no? El mar, grande. La corriente, muy fuerte, nos lleva hacia el noreste. Pero el viento es bueno y el barco navega bien.

Viento frío del sur recorre la costa oeste de Sumatra, una cordillera de 3000 metros de selva húmeda y caliente, toda la humedad es conducida a este punto.

A las 12 del mediodía empezamos a rizar velas. A nuestro alrededor, grandes cúmulos ennegrecen el cielo. De golpe, un claro se abre en el cielo y un aire frío se desploma sobre nosotros formando un viento monstruoso. Al momento, todo negro, visibilidad cero y la lluvia. A 100 km/hora las gotas de agua son como perdigones y causan heridas en la piel.

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El viento cambia constantemente y nos zarandea. La corriente, cada vez más fuerte, nos deriva completamente al norte. Nos cuesta encontrar un rumbo cuando todavía no hemos ni acabado de rizar las velas. El mar crece. Y sin darnos cuenta, nos encontramos en medio de todo el tráfico naval de nuevo.

Se trata de los terribles sumatras, un fenómeno local con vientos muy violentos de 50 nudos o más. El equipo de tierra nos advierte que va a durar dos o tres días más. Previsión meteorológica a la basura.

Gastamos mucho gasoil, demasiado. Hemos consumido más de la mitad de las reservas de combustible para llegar aquí. No avanzamos por culpa de la corriente de 3 nudos en contra y las tormentas que se suceden una detrás de otra a intervalos de 3-4 horas. Continuamos en este follón de barcos del que no podemos salir. Y nos queda todavía 3000 millas de Índico por delante.

Suena la VHF. Roser contesta.

You are stupid. You are stupid…

Un poco de razón no le falta a este capitán. Pero que es un amargado, también. Nosotros lo vemos en el AIS, igual que él a nosotros, y en ningún momento hemos alterado su rumbo. Este incidente con nosotros y su conducta, le costará la represalia de otros capitanes mercantes que surgen en nuestro apoyo.

Aun y así, tiene razón en que no vamos a pasar por aquí y su regañina nos hace decidir dar la vuelta.

Rumbo al este. Un golpe al orgullo personal. Todos los preparativos y las compras para pasar un mes en la mar. 400 litros de gasoil quemados para nada. Y ahora a esperar a que cambie la corriente, lo que tardará meses.

En nuestra huida batimos un record personal y navegamos 160 millas en 24 horas.

Nos cruzamos con buques de guerra y un submarino, los cuales no aparecen en ninguno de nuestros aparatos electrónicos.

El mar nos deja las imágenes de las proas de los grandes cargueros hincándose en un mar embravecido, avanzando contra viento y corriente; para luego elevarse hacia el cielo adornándose con enormes cortinas de agua, enseñando los bulbos de sus rodas; para volver a estrellarse y sumergirse dejando que las olas correteen su cubierta.

También nos deja la noche estrellada más mágica de nuestra vida, de la que ya os hablamos, cuando entramos a refugio de las islas Nicobar.

Próximo destino: Tailandia.

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Post data: A partir de los 50, el anemómetro se volvió loco. Pero mola la foto, eh?

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Responses

  1. Hola Rose y kiku este episodio esta muy bien . Que grandes son los varcos cuando os cruzais con uno no veas
    Aqui estamos todavia con calor, otra castañada en manga corta y sin lluvias.
    Se hos ve bien en las fotos.
    Bueno hasta otro rato compis.
    [Agradecer a los constructores del libro de visitas].
    Un fuerte abrazo para los dos y buenos vientos

  2. Hola estimats, sempre molt interessant el que expliqueu, aqui tot be. Una abraçada . Maria de Miquel

  3. Saludos y buen viaje de toda tu família kiko y Rose


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